Editorial






Por Gabriela Martini
Directora SABERES DOCENTES 

 

La internacionalización para el logro de la inclusión y equidad educativa

Desde el marco internacional, son múltiples las iniciativas que avanzan actualmente, no sin dificultades, en la dirección de situar a la educación como un derecho social garantizado por los Estados, camino que se iniciara hace más de 70 años con la formalización de este derecho en la Declaración Universal de Derechos Humanos. También son múltiples las iniciativas internacionales que desde hace décadas han señalado, a través de foros multilaterales, declaraciones y convenciones, la necesidad de las personas de disponer de oportunidades de aprendizaje permanentes con el propósito de lograr “los conocimientos y las competencias necesarias para hacer realidad sus aspiraciones y contribuir a la sociedad” (Foro Mundial sobre Educación, Corea, 2015).

Esta voluntad ha cristalizado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y sus países miembros en el marco de la Agenda 2030, una ambiciosa agenda para terminar con la pobreza el año 2030 y en la que la educación es un vector fundamental y transversal a los 17 objetivos planteados, pero que presenta su especificidad en el Objetivo 4, Educación de Calidad, que propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida de las personas” (PNUD, 2015).

Dicho objetivo, así como el conjunto de la Agenda 2030, se constituye en un marco de compromisos para los Estados de la región y para la elaboración de estrategias, políticas y acuerdos de acción concretos que permitan alcanzar mayores grados de inclusión y justicia social en las próximas décadas.

En este contexto, el rol y compromiso de las universidades es fundamental dado su papel en los procesos educativos y de investigación, y particularmente por su vinculación con el entorno social del país y su contribución a través de la generación de conocimiento y la formación, a la trasformación de dicho entorno. El establecimiento de relaciones de cooperación internacional con organismos internacionales, entidades públicas, organizaciones sociales y universidades del continente, contribuyen a la amplificación de su contribución en este ámbito.

En esta senda, desde la Facultad de Filosofía y Humanidades, el Centro de Estudios SABERES DOCENTES ha venido desarrollado los últimos años un proceso de internacionalización de su quehacer, tendiente a generar alianzas universitarias y con organismos internacionales, potenciar líneas de investigación y estudio conjuntas y desarrollar procesos formativos con base en las experiencias acumuladas por el centro en sus 20 años, así como enriquecer sus capacidades a partir de los aprendizajes obtenidos. 

Esta colaboración se ha materializado en la participación en redes universitarias internacionales, en el desarrollo de estudios y publicaciones conjuntas y en diversos procesos formativos realizados con países como México, Perú, Colombia, Brasil y recientemente con El Salvador. 

Particularmente, el proyecto «Educación, ciudadanía y democracia», desarrollado en conjunto con el Ministerio de Educación de El Salvador, con el apoyo del PNUD y la AGCID, en lo central permitió el desarrollo de un proceso de formación y de fortalecimiento de las capacidades docentes para el desarrollo profesional de una formación ciudadana contextualizada que promoviera una convivencia escolar democrática, contexto en el cual se han producido los libros que presentamos en este boletín.

Esta iniciativa, se ha circunscrito en un conjunto de principios y compromisos fundacionales e identitarios de nuestra universidad, como son; la construcción y promoción de los valores republicanos que deben dar sustento a una sociedad democrática, pluralista y justa, donde el ejercicio de la ciudadanía plena y activa así como el respeto irrestricto de los derechos humanos sean los ejes rectores.

También en el compromiso de la universidad con la educación entendida como un bien público, su contribución al sistema educativo y las políticas públicas en este ámbito, como al fortalecimiento de la educación pública expresado en el desarrollo de un proyecto de formación pedagógica inicial y continua que promueve el ejercicio de una acción educativa reflexiva, critica y transformadora de las practicas docentes y de los entornos escolares.

Y por último, la internacionalización de su quehacer a través del establecimiento de relaciones de cooperación e intercambio docente y de investigación, que expresa el propósito de nuestra universidad de compartir sus saberes disciplinares, sus experiencias, su voluntad de aportar, como en este caso, en las políticas educativas de otros países y en el fortalecimiento de sus sistemas educativos.

La internacionalización y la cooperación entre países hermanos representa un desafío mayor cuando asumimos la apuesta de contribuir a la formación de docentes de otro país, haciendo efectiva contextualización de las temáticas y haciendo realmente situada la formación en y para un contexto diverso al nuestro. Más, cuando la experiencia se plantea desde una relación de Cooperación Sur-Sur, sustentada en una relación basada en la horizontalidad, en diálogo entre pares y en el intercambio de experiencias significativas y aprendizajes de enriquecimiento mutuo.

Mayor ha sido dicho desafío por tratarse de El Salvador: un país con el que compartimos realidades históricas y desafíos similares. Un país signado, como el nuestro, por profundas desigualdades sociales, por dictaduras militares y por un proceso revolucionario que configuró la historia de nuestro continente, que marcó a varias generaciones, y que comprometió los sueños de justicia y de vida digna de muchos internacionalistas chilenos que dejaron su sangre en y por esas tierras.

La búsqueda de la paz social y la erradicación de la violencia como forma de resolución de conflictos en diversos espacios de la sociedad, entre ellos la educación, son anhelos compartidos por ambos países, búsqueda en la que hemos querido aportar con el proceso educativo desarrollado, dando con ello también un pequeño paso hacia el propósito internacional de alcanzar una educación inclusiva y equitativa para los niños, niñas y jóvenes de nuestro continente.

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