¿De qué hablamos cuando hablamos de promover la tolerancia en las comunidades educativas?

Marcela Bornand y Eric Carafi. Núcleo de Convivencia Escolar, Ciudadanía y Género, Centro de Estudios Saberes Docentes.

Imagen: muyinteresante.es

El 16 de noviembre de 1995, los Estados Miembros de la ONU, proclamaron la Declaración de Principios de la Tolerancia, que busca impulsar medidas para fomentar la tolerancia en nuestras sociedades para que ésta avance desde ser un valorado principio a una necesidad y exigencia social de todos los pueblos.  Es así, que cada 16 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Tolerancia: una excelente excusa para reflexionar sobre los desafíos que el sistema escolar y las comunidadees educativas tienen en torno a este tema.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Tolerancia? La propia ONU indica que “la tolerancia no es concesión, condescendencia ni indulgencia. Ante todo, la tolerancia es el reconocimiento de los derechos humanos universales y de las libertades fundamentales de los demás” (Declaración de Principios sobre la Tolerancia, ONU 1996). Esta definición vincula la Tolerancia al respeto a los derechos y la libertad de las personas; desde la perspectiva de los procesos educativos, esto es de suma importancia. El reconocimiento de niñas, niños y jóvenes como sujetos de derecho.

Desde el trabajo en Formación Ciudadana y Convivencia Escolar se ha enfatizado la necesidad de comprender la fuerza que la vivencia escolar tiene en los aprendizajes sociales, relacionales, y valóricos del estudiantado, por lo que la creación de  condiciones democráticas presentes y futuras en nuestro sistema social depende directamente del trabajo pedagógico que se impulse consensuada y planificadamente en las comunidades escolares en torno a la producción de relaciones sociales tolerantes, basadas primordialmente en el respeto, apertura y aprecio por las diversidades en todo ámbito de expresión e identidad. El desafío: transitar de lo jurídico y declarativo a la verdadera transformación cultural de la escuela.

Veamos ciertos datos que hablan del desafío de hacer carne escuelas más tolerantes.  De acuerdo con una encuesta aplicada en el SIMCE 2017[1], existen elevados índices de percepción de discriminación por parte de las y los estudiantes de 4os y 8os básicos y IIos medios. Los principales motivos de discriminación identificados en todos los niveles fueron: características físicas, rasgos de personalidad, formas de vestir o peinarse. De hecho, en la Entrega de Resultados Educativos 2018 de la Agencia de Calidad, se afirma: “el 42 % de los y las estudiantes de 4° básico menciona que se ha sentido discriminado en su establecimiento educacional. En particular llama la atención, que a partir de 4° básico se incluya como motivo de discriminación el “ritmo de aprendizaje”. Es urgente entonces comprender que en estas vivencias de discriminación, niños, niñas y jóvenes son vulnerados en múltiples derechos, y por tanto estos datos deben marcar la agenda de las comunidades educativas, de sus actores y actoras, en pos de garantizar la igualdad en dignidad y derechos de todos sus integrantes.

Entonces, ¿qué nos llama a pensar y hacer este día de la Tolerancia? Sin duda se abren múltiples desafíos que no se abarcan en una columna. Pero podríamos mencionar al menos dos. Por una parte, a comprender la tolerancia no como disposición ni voluntariedad, sino como una exigencia jurídica, ética y política dentro de un sistema educativo que aspira realmente a la justicia y democratización. Por otra, promover la tolerancia en los espacios escolares bajo el imperativo ético y político de resguardar el pleno ejercicio y respeto de los derechos humanos y libertades de niñas, niños y jóvenes.

 

 

 

[1] Agencia de Calidad de la Educación. Resultados Educativos 2017

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