Cabildo “Educación, Infancia y Juventudes” se realizó en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile

Los asistentes se conformaron en cuatro grupos de trabajo.

Tras cumplirse un mes exacto del inicio del estallido social en Chile, el cabildo autoconvocado “Educación, Infancia y Juventudes” se desarrolló exitosamente en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. La actividad fue organizada por dicha facultad, el Departamento de Estudios Pedagógicos, el Centro de Estudios Saberes Docentes (ambos pertenecientes a la Facultad de Filosofía y Humanidades), el Programa Transversal de Educación de la Universidad de Chile y el Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales. 

Una amplia diversidad de asistentes se dieron cita el pasado 18 de noviembre, en el auditorio Rolando Mellafe de la Facultad de Filosofía y Humanidades, para participar en un cabildo especialmente enfocado en desafíos y problemáticas del sistema educativo de nuestro país. Académicos/as, estudiantes, vecinos/as, docentes, asistentes de la educación, profesionales y administrativos/as de la Universidad de Chile y otras universidades, entre otros actores, se reunieron para reflexionar respecto a diversos desafíos a sortear con objeto de mejorar la calidad de la educación en Chile.

Durante las palabras de apertura, el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, profesor Carlos Ruiz Schneider, destacó la pertinencia de la realización de esta iniciativa, considerando el actual escenario en que se encuentra el país: “los cabildos son formas centrales de democracia participativa y local; es algo con lo que la sociedad está en deuda. El tema de la educación es uno de los puntos a pensar en la Constitución”. Asimismo, recalcó la necesidad de reconocer el derecho a la educación como un derecho fundamental de niños, niñas y jóvenes, y destacó la importancia de reflexionar sobre cómo este derecho debe ser garantizado en una nueva constitución, poniéndo énfasis en la educación pública y su relación con las instituciones del Estado.

Tras una breve explicación sobre la dinámica a seguir y luego de que las/os participantes se presentaran entre sí, se conformaron distintos grupos de trabajo, donde cada uno abordó al menos dos de los siguientes ejes de discusión: 1) Resguardo al derecho a la educación y a los derechos de niños/as y jóvenes en su proceso educativo; 2) Transformaciones para potenciar el protagonismo y participación de niños/as y jóvenes en su proceso educativo; 3) Cambios necesitarios para transitar hacia una pedagogía inclusiva, democrática, no adultocéntrica y no sexista; 4) Construcción de un currículum escolar con sentido para las/os estudiantes.

La discusión en los distintos grupos fue diversa y pluralista. Latinoamericanismo, pueblos originarios, multiculturalismo, descentralización, crisis climática y ecológica, educación emocional, educación sexual, diversidad de género, formación inicial y desarrollo profesional docente, educación rural, eurocentrismo, uso de TIC, salarios y condiciones laborales de los/as gestores/as de la educación, diseño y desarrollo curricular, entre muchos otros, fueron algunos de los tópicos discutidos dentro de los grupos de trabajo, durante más de una hora de debate y reflexión.

Josefa Arcos (27), educadora rural, planteó dentro de su grupo algunas problemáticas asociadas al desarrollo curricular en contextos de ruralidad: “Creo que es fundamental insistir en una mayor adaptación de los currículums a los contextos locales desde donde se está educando. Es súper difícil poder educar en contextos rurales cuando no se toma por cierto ni como algo importante las características que tienen los niños en el campo, sus conocimientos previamente obtenidos, sino que solamente se enseña un solo tipo de currículum, el currículum nacional, que los aleja bastante de su realidad”, comentó la docente.

En otro grupo de discusión, Pamela Castro, encargada de gestión de proyectos del Programa Transversal de Educación de la Universidad de Chile, puso sobre la mesa ciertos problemas y desafíos actuales en materia de interculturalidad y políticas educativas asociadas: “una de las grandes trabas que hay para la revitalización lingüística que requiere el mapudungún en Santiago, es que se enseñe en los colegios. En este momento, existe el decreto nº 280, que limita la implementación del ramo de Lengua y Cultura Indígena a los colegios donde hay más de un 20% de niños indígenas. En la Región Metropolitana, en este momento, hay cerca de 46 mil estudiantes indígenas “oficiales”, inscritos. Y solo hay 13 colegios donde se implementa el ramo de Lengua y Cultura Indígena. O sea, mientras no solucionemos ese tipo de trabas, hablar de políticas interculturales es hablar de palabras vacías”.

En otro de los grupos de discusión, participó Miguel Ángel Araneda, Presidente del Consejo Nacional de Asistentes de la Educación de Chile (CONAECH), organización que representa a 175 mil asistentes de la educación a nivel nacional. Dentro de su grupo de discusión, el dirigente planteó la necesidad de contar con una visión más amplia y holística  con respecto a los procesos formativos, reivindicando el rol de los/as asistentes de la educación. “Los colegios exitosos son donde funcionan las comunidades: apoderados, alumnos, asistentes de la educación y profesores. Ahí está el éxito de realmente funcionar como comunidad. Si uno escucha hoy día a los líderes de la educación, solamente hablan de los profesores, alumnos y apoderados. Hemos estado invisibilizados, durante más de cien años. Estamos tratando de reivindicar nuestro rol formativo y educativo, hacemos una infinidad de cosas en las cuales colaboramos con el rol docente y creo que eso también es muy importante dentro del proceso formativo y educativo de los alumnos”.

Luego de la reflexión y discusión grupal, las/os participantes sintetizaron las principales conclusiones alcanzadas en sus respectivos grupos de trabajo. Así por ejemplo, respecto al eje nº 1 (“derecho a la educación y otros derechos de niños/as y jóvenes en su proceso educativo”) y el eje nº 2 (“transformaciones para potenciar el protagonismo y participación de niños/as y jóvenes en su proceso educativo”), los/as participantes destacaron la importancia de promover la construcción de un nuevo concepto de educación pública; fomentar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo; promover el desarrollo de la sexualidad y el auto-cuidado con la participación de todos los actores de la comunidad educativa; promover la incorporación de los/as estudiantes en los procesos deliberativos; fomentar procesos formativos centrados en el desarrollo integral de las personas; potenciar la “ciudadanía” como un espacio de creación de conocimiento y proponder hacia una nueva constitución, que garantice la sostenibilidad de la vida en todas las esferas posibles.

Respecto al eje de discusión nº3 (“cambios necesarios para una pedagogía inclusiva, democrática, no adultocéntrica y no sexista”) y al eje nº 4 (“construcción de un currículum con sentido para las/os estudiantes”), los grupos de discusión coincidieron en señalar la importancia de la flexibilidad curricular ante diversos contextos educativos; priorizar la construcción de comunidades educativas horizontales; contar con un currículum orientado a habilidades, fomentando la exploración y el autoconocimiento; garantizar recursos humanos y materiales para implementar un currículum inclusivo; eliminar evaluaciones desde el Estado a las comunidades educativas y recuperar las fuentes del currículum participativo.

Al término del cabildo, las y los participantes valoraron la actividad, rescatando la importancia de contar con espacios para dialogar y reflexionar de forma colectiva, pluralista y diversa, sobre todo considerando el especial momento que enfrenta el país. También reconocieron el rol y liderazgo de la Universidad de Chile, en el marco del diálogo que se está gestando a nivel nacional, con miras al inminente proceso constituyente.

Una de las participantes del cabildo, Belén Capena (17), estudiante del Liceo Javiera Carrera de Santiago, destacó la amplitud y variedad de puntos de vista que marcó la discusión: “me gustó mucho la actividad, no esperé encontrarme con tanta diversidad de todo, pensé que iban a haber solo profesores o personas que trabajan en la facultad, pero la encontré muy diversa, sobre todo el grupo que me tocó”.

Otra de las participantes, Viviana Vega, apoderada del Instituto Nacional, señaló: “Vine a este cabildo porque me convoca lo que es la Universidad de Chile. Creo que la Universidad de Chile hoy en día necesita imponer sus ciento y tantos años de historia, deben ser actores relevantes hoy día en las decisiones públicas y las políticas públicas, no solo en educación. La Universidad de Chile es hoy un actor fundamental para hacer los cambios que requerimos”.

Por su parte, la directora del Centro Saberes Docentes, profesora Gabriela Martini, valoró la pertinencia de realizar una actividad participativa de este tipo, considerando el momento histórico que atraviesa el país: “Un cabildo de esta naturaleza, realizado en la actual coyuntura nacional, permite un espacio de encuentro necesario entre distintos actores de las comunidades educativas, para desarrollar propuestas que permitan lograr una educación más equitativa, en el marco de una mayor justicia social, que tenemos la esperanza de lograr a partir de una nueva constitución, construida participativamente”.

Por su parte, el profesor Iván Páez, coordinador ejecutivo del Programa Transversal de Educación, destacó los valiosos aportes de los y las participantes, dejando abierta la puerta a la realización de una segunda versión de esta actividad: “Hay una gran riqueza en este tipo de encuentros, yo estoy grata y absolutamente sorprendido por la posibilidad de escuchar todas estas propuestas, que me hacen mucho sentido, así que creo que podríamos pensar en una próxima convocatoria”.

Comunicaciones Programa Transversal de Educación
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