Editorial

Los retos del 2021

Sin duda el 2021 nos presenta numerosos retos como ciudadanos/as del mundo y de nuestro país, y como actores y actoras del sistema educativo. Es complejo proyectar un nuevo año cuando aún nos pesan los lastres del año anterior. Lastres que han significado no sólo hacer aún más visibles las inequidades sociales, de género, territoriales, étnicas, educativas, tecnológicas, de acceso a la información entre muchas otras, sino que también han significado retroceder en muchos de estos mismos ámbitos. Tod@s hemos sido afectad@s por la pandemia y la consiguiente crisis sanitaria, pero no tod@s hemos sido afectados por igual ni con las mismas consecuencias. 

El 2020 también nos dejó aprendizajes, experiencias y saberes que hoy podemos valorar como fortalezas para asumir el 2021. Particularmente, en el ámbito educativo son miles las experiencias de profesores/as, directivos/as, asistentes y otros/as profesionales de la educación que dieron ejemplos heroicos de compromiso ético, humano y profesional, sobreponiéndose a una adversidad desconocida y a sus propias situaciones personales, para mantener un vínculo activo con sus estudiantes y las familias, dando cuenta, una vez más, de que “la educación es un acto de amor, por tanto un acto de valor”, como enseñó Paulo Freire.

Las comunidades educativas este 2021 vivirán el reto del reencuentro presencial que será posible sólo en condiciones de seguridad sanitaria total. Estaremos ante la oportunidad, no de recuperar la “normalidad”, sino de re-crear y re-construir una nueva escuela, con nuevos tipos de relaciones y sobre todos con nuevos tipos de modelos de enseñanza-aprendizaje, que partan por el propio cuestionamiento a la direccionalidad y a la disociación de quien aprende y quien enseña. Es un reto superar el lugar común de que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y que la nueva educación será hibrida. La ampliación de la conectividad y el acceso a las herramientas tecnológicas evidentemente son un piso mínimo, pero la transformación requerida es pedagógica antes que tecnológica. Es de sentido.

También, junto al país entero, las escuelas y liceos, vivirán el desafío de la participación en el proceso constituyente, al que hemos arribado, al fin, y sin olvidar, gracias a las movilizaciones estudiantiles que nuevamente permitieron mover las fronteras de lo posible generando un nuevo escenario social. Junto a ell@s el rol del profesorado, como sujetos críticos, sociales, políticos, será central en la promoción de los debates en sus comunidades educativas en torno a los fines de la educación y al modelo social que queremos construir, porque sin duda la respuesta a qué tipo de educación queremos pasa por la definición del tipo de sociedad que queremos y el tipo de Estado que debiera ser un garante de ella y no su mero administrador.

El 2021 igualmente presenta nuevos desafíos para nuestro Centro de Estudios, tanto porque nos sumaremos a los diálogos y propuestas para la construcción de un nuevo proyecto nacional de educación pública, sino también porque iniciamos un nuevo ciclo en nuestro trabajo que será encabezado por la profesora Andrea Carrasco,  quien tendrá la misión de continuar impulsando el desarrollo, con los/as diversos/as actores/as del sistema educativo, iniciativas de investigación, docencia y extensión de excelencia en el ámbito de la educación continua para el desarrollo profesional situado, y propiciar el reconocimiento del saber y la experiencia docente, así como el fortalecimiento de una educación pública transformadora que aporte al desarrollo de una sociedad democrática, justa y equitativa.

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